Abril 21, 2008...3:35 pm

ENTREVISTA A LUCIEN X. POLASTRON Y SUS “LIBROS EN LLAMAS”

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Lucien X. Polastron es un ensayista francés que se dedicó a documentar las grandes destrucciones de libros en la historia de la humanidad. Sus datos, contenidos en “Libros en llamas” recién editado en Chile, son escalofriantes. El ser humano no puede dejar de borrar su memoria a través de las hojas quemándose.


LA VERDADERA MEDIDA DEL SER HUMANO ES HOMERO SIMPSON. Basta leer “Libros en llamas” (2007, Fondo de Cultura Económica) para comprobar cómo la misma estupidez que casi acaba con Springfield en la película, es el motor del desmantelamiento de bibliotecas, quema de archivos y olvido de textos patrimoniales. Tal vez por eso la serie de dibujos animados gusta e identifica tanto. Claro que la Inquisición, la Alemania Nazi y las Dictaduras Latinoamericanas a diferencia del amarillo personaje, de ingenuas no tenían nada.

Este ensayo de Lucien X. Polastron (1944, Francia), su primera obra traducida al español, es una inmersión -a ratos espeluznante, otras amargamente irónica- por los sistemáticos intentos de acabar con el pensamiento y la memoria escrita. Desde la destrucción de las bibliotecas de Tebas (Grecia, 1358 A. de C.) al saqueo de las colecciones iraquíes tras la invasión estadounidense (2003), el hilo conductor es el mismo: los textos son peligrosos y hay que borrarlos para siempre. Lo sorprendente es que aquellos libros sobrevivan, muchas veces usando la oralidad como “mercado negro”. De todo esto, J.C. Ramírez Figueroa conversó con su autor y lo publicó en LND y ahora lo reproducimos acá.

“EL LIBRO ES UN DOBLE DEL HOMBRE”. Polastron explica que aunque las primeras colecciones de libros no hubiesen sido destruidas (como la biblioteca de Alejandría) el mundo no sería distinto, ya que recopilaban el conocimiento oral. Lo que si está claro, dice es que la traslación de textos antiguos a la época medieval han sido alterados, reflejando solamente la mentalidad de la época.

-En el texto, usted es muy crítico de Internet. ¿Cree que la idea de “gran biblioteca digital” está sobrevalorada?

-Cuando escribí “Libros en llamas”, Internet estaba lleno de sitios basura. Cuatro años más tarde estoy con otro libro explicando la riqueza fantástica que podríamos lograr en la red. Internet está diseñado para ser una especie de biblioteca cósmica. Si el proyecto de Google avanza debería permitir que todos los libros del mundo nos estén disponibles. Esa sería la venganza del libro.

-¿Cuales serían los mayores bibliocidios en la actualidad?

- La Biblioteca Nacional de Bagdad es el más evidente. Como todo el mundo sabe, cuando el ejército de EE.UU. invadió el Irak decidió proteger muchos lugares, pero no la biblioteca, que fue incendiada y saqueada. Se han realizado muchos esfuerzos para reconstruir y volver a abrir con la ayuda de varias instituciones del mundo, pero ¿cómo tener éxito cuando se recibe cohetes Katyusha en las ventanas? Menos evidente, pero terriblemente preocupante es una tendencia iniciada en los barrios pobres del Reino Unido y exportada a Francia también. Se trata del analfabetismo juvenil. En las periferias ellos sienten mucho resentimiento y ven como símbolos de poder no sólo a la policía, sino también a las bibliotecas públicas, que han sido quemadas, como la de Villiers-le-bel el año pasado.

-Usted tiene la teoría que “el libro es un doble del hombre”…

-Funciona en dos niveles. Primero, un libro es siempre una emanación, un retrato de alguien, con su cara, mente y palabras. Una extensión de sí mismo. Por lo tanto, cuando los gobernantes mandaban a matar a quienes han escrito algo, también quemaban sus libros. Segundo, un libro adquiere vida propia en cuanto ha sido impreso. Una nueva vida comienza desde que los lectores son conmovidos o los críticos lo analizan. Así se va volviendo poderoso como una bola de nieve corriendo.

“EL LIBRO SEGUIRÁ SIENDO LA TABLA DE SALVACIÓN”. La obsesión del entrevistado con la trastienda literaria se radicalizó cuando se enteró de la destrucción de la Biblioteca de Sarajevo (1992). Posteriormente investigó la caligrafía oriental y la historia del papel (“Le papier 200 ans d`histoire et de savoir-faiore”, 1999). Pero en lugar de hablar desde las alturas de la erudición, lo hace con una mirada irónica y despiadada.

-¿Por qué hay tan pocos estudios sobre la quema de libros?

La investigación quedo inconclusa en el siglo XIX debido a lo extensa que sería. Pero yo he sido lo suficientemente “tonto” para comenzar a escribir sobre la historia del papel en los ochenta, reunir material y acelerar el proceso usando la Web.

-Usted dice que los seres humanos tenemos el insaciable deseo de reunir todos los libros del mundo bajo el mismo techo. Pero al mismo tiempo, queremos destruirlos. ¿Qué tendencia ganará?

-Afortunadamente estas fuerzas no chocan todo el tiempo, especialmente en la actualidad. La destrucción a partir de la negligencia y la estupidez parece ocurrir cada vez menos en nuestros países occidentales. Pero tenemos que estar alerta ante la posibilidad que se repitan las experiencias bibliocidas del nazismo o estalinismo en Asia y Oriente Medio.

-¿Cree que se acabarán las publicaciones en papel?

-Podemos estar seguro que varias tendrán solamente vida virtual. Trabajos científicos y documentos estarán para estudiarlos en Internet. Las novelas cortas se podrán leer en el metro en celular. Si pensamos que al no producir más papel evitamos la destrucción del planeta, como la selva Amazónica, no es una mala noticia.

-¿El libro continuará siendo una tabla de salvación para la humanidad?

No cabe duda acerca de que si, cualquiera que sea el formato que adopte.

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